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¿QUÉ PUEDES HACER TÚ PARA LUCHAR CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO?

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Luchar contra el cambio climático es una cuestión que nos afecta a todos y que nos debe preocupar a todos. Cada pequeña acción suma. Y de hecho, hablamos de un problema en el que necesitamos la suma muchas pequeñas acciones para llegar a buen puerto. Un problema global necesita una respuesta global.

Seguramente muchas veces te preguntas qué puede hacer sólo una persona. Si todos pensamos igual al final desde luego no cambiaremos nada. Pero si todos, desde nuestra individualidad, nos esforzamos por adquirir hábitos de vida sostenibles, el cambio será posible. Porque frenar los efectos del cambio climático es posible.

El calentamiento global es una realidad demostrada empíricamente. Y además, estamos siendo testigos de algunas de sus consecuencias. Nos enfrentamos a la posibilidad del aumento del nivel del mar, fenómenos atmosféricos extremos, deforestación y extinción de especies. Por eso, necesitamos implicarnos todos.

Juntos podemos lograr grandes cambios. Es posible poner en marcha pequeñas acciones que ayuden a mitigar estos efectos y que respeten el medio ambiente. Un mundo sostenible en armonía con la naturaleza está a nuestro alcance. No dudes que un gran cambio global empieza a pequeña escala, a nivel local.

El esfuerzo que tenemos que poner en práctica no es nada comparado con los beneficios que podemos obtener. Y no sólo a largo plazo, sino también a corto. Nuestra salud y forma de vida mejorarían considerablemente en poco tiempo.

Para luchar contra el cambio climático tienes que dar el primer paso

Tal vez piensas que luchar contra el cambio climático es demasiado. Proteger la biodiversidad, el medio ambiente y nuestro hábitat suena muy grande. ¿Qué podemos hacer a parte de exigir soluciones a los gobiernos? No podemos legislar, así que no tenemos muchas posibilidades sin las instituciones.

Ese pensamiento suele ser el gran error que todos cometemos al pensar en la lucha contra el calentamiento global. Si todos pensamos en lo pequeña que es nuestra huella de carbono en comparación con los gases de efecto invernadero que emiten cada día miles de empresas, nunca vamos a dar el primer paso.

Tal vez consideramos que esas empresas tienen más culpa que nosotros. Pero eso no elude nuestra responsabilidad. Porque todos y cada uno de nosotros somos responsables de hacer lo que esté a nuestro alcance para minimizar las consecuencias. Y eso es de lo que necesitamos convencernos urgentemente.

Actuar es mejor que no hacer nada. La inacción provocada por pensar que ya es tarde o que el cambio climático no nos afectará a nosotros no es real. Y por supuesto, tenemos que dar ejemplo para concienciar al resto de la sociedad.

Pero cuidado. Dar ejemplo no significa mostrar nuestra conciencia y convencer a los demás. Esa actitud de superioridad moral puede llevar a todo lo contrario. Debemos actuar y dejar que los demás vean nuestro cambio de vida como algo positivo.

Puedes contar que has decidido ir en bicicleta al trabajo. Pero no juzgues a los demás por no hacerlo.

Eso es dar ejemplo respetando las libertades de los demás. Y ese, es el primer paso que tienes que dar en la lucha contra el calentamiento global.

Cambiar de pensamiento para luchar contra el cambio climático

Para luchar contra el cambio climático eficazmente necesitas cambiar tu forma de pensar en algunos aspectos. Al pensar en la huella ecológica que dejamos al planeta, es necesario que nos paremos a meditar en nuestras acciones cotidianas. La manera en la que distribuimos nuestro tiempo, por ejemplo.

Vivimos en la sociedad de las prisas. Necesitamos ir en coche a todos sitios para ahorrar tiempo. Sin embargo, si te plantearas vivir más despacio, disfrutarías más de lo que haces. También reducirías tus niveles de estrés, y sin duda, contaminarías menos. Ve a comprar el pan dando un paseo, no en coche.

Disfruta de ir a los sitios sin prisa. Sin estar pendiente del reloj. Esa forma de vida tan relajada, ayudaría también al medio ambiente. Necesitamos bajar nuestro ritmo. ¿Te imaginas si todos a nivel individual lleváramos a cabo este cambio en nuestra forma de vivir? Pronto notaríamos los efectos a nivel global.

Necesitamos tomar conciencia de nuestras acciones. Parar a echar gasolina no tiene que hacernos sentirnos mal. Vivimos en el mundo que vivimos. Y no se trata de salirnos del sistema ni mucho menos.

Pero ese momento, sí tenemos que plantearnos si no podríamos estar cogiendo el metro en lugar de echando gasolina.

Y el último paso en este cambio de pensamiento, es la colectividad. Las acciones individuales son necesarias, importantes y suman. Pero si necesitamos un cambio global, debemos aspirar a una lucha social contra la contaminación y a favor de un modelo sostenible.

Puedes unirte a asociaciones vecinales que llevan a cabo acciones en la comunidad para mejorar las condiciones medioambientales. También hay asociaciones para la custodia del territorio. La lista es enorme. Y seguro que puedes aportar.

5 acciones cotidianas para frenar los efectos del calentamiento global

Con respecto a las acciones concretas que podemos desarrollar para luchar contra el cambio climático, no son difíciles de llevar a cabo. Y lo mejor, es que no sólo ayudarían al medio ambiente. También nosotros nos veríamos recompensados inmediatamente por los beneficios de estos cambios.

Hay muchas cuestiones que podríamos abordar, pero vamos a destacar 5 que serían muy efectivas y que podemos hacer a partir de hoy sin apenas esfuerzo:

– Cambia tu dieta: no hay que hacerse vegetariano ni mucho menos. Pero si reducimos el consumo de carne roja a 1 ó 2 veces a la semana, reduciríamos mucho la huella de carbono. No harían falta tantísimos animales para abastecernos. Y por otro lado, mejoraría nuestra salud y gastaríamos menos. Igual sucede con los alimentos procesados. Tenemos que reducirlos al mínimo posible en nuestro consumo.

– Reduce las emisiones: utiliza medios de transporte sostenibles como la bicicleta o el transporte público. Utiliza el tren si es posible en lugar del avión. El coche es un gran emisor de CO2. Si reduces el uso del vehículo privado, también conseguirás ahorrar y dispondrás de mejor salud y menos estrés.
– Ahorra energía: no dejes los electrodomésticos en “stand by”. Ajusta el termostato del aire acondicionado. No enciendas luces que no son necesarias. Ahorra energía y ahorra también en tu factura de la luz.
– Reutiliza y recicla: dale una segunda vida a los objetos que puedan tenerla. Compra en mercados de segunda mano. Ahorrarás dinero y le harás un gran favor al planeta. También puedes regalar objetos que vayas a tirar que no quieras y aún funcionen.
– Actúa contra la pérdida de los bosques: suena complicado pero es muy sencillo. Si compras madera, asegúrate de que cuenta con la certificación de tener un origen sostenible. Cuando vayas al bosque o al campo, no tires la basura. Y lo más importante y gratificante. Planta un árbol una vez en tu vida. Sólo uno. Es fácil, y un sólo árbol puede llegar a absorber una tonelada de CO2.

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