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CÓMO AFECTA EL CAMBIO CLIMÁTICO A LA SALUD Y POR QUÉ ES DETERMINANTE

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Los efectos del calentamiento global afectan muy directamente no sólo al medio ambiente, sino también a nuestro bienestar. Es por ello, que es un tema de vital importancia y absolutamente prioritario.

En consecuencia, se están desarrollando diferentes estrategias sanitarias de prevención por parte de gobiernos e instituciones sanitarias a nivel mundial. El problema es que la manera en que nos afecta este problema varía de una zona geográfica a otra. Por ello, necesitamos estudiar los diferentes efectos del cambio climático.

Hay aspectos evidentes como las temperaturas extremas como olas de calor y frío o la mala calidad del aire. También sabemos que estos hechos pueden contribuir a la propagación de enfermedades en diversas áreas del mundo. Y todo ello, es sólo la punta del iceberg, es decir, lo que no se ve, es aún mayor.

La Organización Mundial de la Salud advierte del riesgo de propagación de problemas serios como el paludismo, la desnutrición, el cólera y otras enfermedades relacionadas con la mala calidad del agua.
Hay zonas más sensibles que otras. España, por ejemplo, por su situación geográfica, es un lugar vulnerable.
Sin embargo, no podemos olvidar que todo esto es teoría. El dibujo de un posible escenario si no hacemos nada. Por ello, es importante tomar conciencia y educar a la población en materia medioambiental y adaptación al cambio climático. Juntos, podemos ponerle freno a esta situación y crear un futuro diferente.

Las temperaturas extremas del cambio climático y nuestra salud

Al pensar en cómo afecta el cambio climático a nuestra salud, lo primero que pensamos es en el calor extremo y las altas temperaturas. Y desde luego, es uno de los principales problemas. El aumento de los niveles de gases de efecto invernadero hace subir la temperatura medio mundial a un ritmo muy preocupante.

El impacto que esto puede tener en el futuro se traduce en olas de calor, sequías y precipitaciones intensas. Estas consecuencias variarán en función de las características de las diferentes zonas geográficas. Pero parece evidente que los grandes incendios fuera de control pueden ser una tónica común.

El aumento de la mortalidad por las olas de calor podría dispararse, siendo los grupos de personas de mayor edad y los niños los más vulnerables. Dicho aumento será palpable, según diversos estudios, a partir del año 2030. La inmediatez nos obliga a empezar a actuar ya para prevenir estas consecuencias.

Con respecto a las olas de frío, la tasa de mortalidad está muy supeditada a factores socioeconómicos y culturales. Es probable que la mortalidad sea menor en lugares donde los inviernos son más extremos y mayor en zonas con inviernos más templados. Parece ilógico pero tiene mucho sentido.

Si lo pensamos, en aquellos lugares donde los inviernos son más duros, existe una adaptación fisiológica a las bajas temperaturas. Y además, los hogares y todas las infraestructuras en general, están mejor preparadas para soportarlo. Por ello, están mejor preparados para enfrentar olas frío intenso.

En cualquier caso, se espera que las muertes derivadas por el calor sean muy superiores a las que pueda provocar el frío extremo.

Los efectos en el agua por el cambio climático para nuestra salud

Otra de las grandes preocupaciones y amenazas por parte del cambio climático para nuestra salud es en lo referente al agua. Los ciclos hidrológicos están cambiando radicalmente. Esto se traduce en la disminución de precipitaciones, la fusión del hielo, el aumento del vapor atmosférico y la variación de la humedad en el suelo.

Todo ello supone una disminución global de la disponibilidad de agua por un lado, y del crecimiento de lluvias torrenciales e inundaciones. Además, nos podemos enfrentar a fuertes episodios de sequía de forma habitual. Y por si fuera poco, las ciudades costeras se enfrentan a la subida del nivel del mar.

Pero no debemos olvidar que todo ello puede mitigarse si tomamos medidas de protección medio ambiental. Gracias a la ciencia, sabemos que los cambios no van a afectar de la misma manera a las poblaciones del mediterráneo que a las de la cuenca atlántica. Esto nos permite optimizar un sistema de prevención.

El principal problema es que estas alteraciones hídricas, afectarán a la calidad del agua, y por tanto, a quienes la consuman. En este sentido, los factores socioeconómicos volverán a ser determinantes, ya que el tratamiento de las aguas va a tener cada vez mayor importancia en todas las sociedades.

El riesgo será mayor para la transmisión de enfermedades por el agua y para la producción agrícola. En algunas regiones del mundo, la agricultura puede correr serio peligro. Esto tendría como consecuencia problemas de malnutrición.

Por otro lado, pueden aumentar las tormentas de polvo, causando problemas respiratorios generalizados entre la población. Además, en estas tormentas, el aire puede transportar esporas de hongos y bacterias que pueden afectar nuestra salud.

La mala calidad del aire por el calentamiento global y sus efectos

La calidad y contaminación del aire es otro de los efectos del cambio climático que más preocupa para nuestra salud. En la actualidad, se estima que ya mueren en todo el mundo alrededor de 3 millones de personas al año como consecuencia de la calidad del aire. La OMS ya ha alertado de este problema desde hace años.

Un gran número de personas viven en zonas especialmente expuestas a la contaminación atmosférica.
En ellas, se han podido establecer fácilmente modelos de relación entre dicha contaminación y el aumento de la tasa de mortalidad. Incluso una incidencia leve de contaminación del aire puede resultar fatal.

Pero la mala calidad no sólo se debe a la acción humana y la industria (aunque no podemos negar nuestra aportación). El cambio climático aumenta la concentración de partículas nocivas en el aire como el dióxido de azufre, el ozono troposférico o el dióxido de nitrógeno, por citar sólo algunos de los más perjudiciales.

En concreto, el ozono troposférico empieza a presentar una fuerte estacionalidad durante los meses más cálidos. Por lo que es evidente que el aumento de las temperaturas es un factor negativo para su expansión.
Por otro lado, el cambio estacional provoca un adelanto en la floración de especies primaverales, lo que alarga la exposición de la población al polen.

Las principales enfermedades a las que nos enfrentamos por esta causa son las respiratorias, cardiovasculares y cáncer.

Es por todo ello que necesitamos reducir la emisión de gases contaminantes a la atmósfera. Para eso, necesitamos implementar un uso eficiente de la energía y reconvertir el sector del transporte, el industrial y el urbanístico. El apoyo en las energías renovables no es una elección. Es una necesidad.

Aún podemos mejorar la situación. Necesitamos frenar los efectos del cambio climático por nuestra salud.

Toda la comunidad científica coincide en que el cambio climático y nuestra salud son dos conceptos ligados e inseparables.

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